Saber decir qué querés también es seducir
Comunicar tus deseos puede ser el inicio de una experiencia mucho más intensa.

Nadie adivina
Esperar que la otra persona descubra sola lo que nos gusta suele terminar en frustración para los dos. Decirlo no le quita misterio al encuentro: le quita incertidumbre.
Decirlo en primera persona
“Me gusta”, “me gustaría”, “prefiero” funcionan mejor que cualquier indicación. Hablar de lo que uno siente invita a responder; dar instrucciones invita a obedecer o a cerrarse.
El momento importa
Hay cosas que conviene conversar antes y otras que se pueden decir en el momento, con una palabra o un gesto. Lo que casi nunca funciona es guardárselo y reprocharlo después.
Escuchar también es decir
Preguntar qué le gusta a la otra persona y prestar atención a la respuesta es parte de la misma conversación. El deseo se vuelve más interesante cuando es de ida y vuelta.
Un “no” también se dice con claridad
Saber pedir incluye saber poner un límite y saber recibir el del otro sin tomarlo como un rechazo. Esa confianza es la que permite animarse a más.


