ENCUENTROS

El arte de un buen encuentro

Lo que ocurre antes de verse también forma parte de la experiencia.

Un encuentro empieza mucho antes

La primera conversación ya marca el tono. La forma de saludar, de preguntar y de responder dice bastante sobre cómo va a ser el trato después. Quien llega a un encuentro habiendo conversado con respeto llega con medio camino hecho.

Decir qué esperás, sin exigir

Contar con naturalidad qué tipo de encuentro tenés en mente evita malentendidos y le permite a la otra persona decidir con información. Una expectativa dicha a tiempo es una cortesía; una exigencia, no.

Los detalles que cuidan a los dos

Lugar, horario, duración y condiciones parecen asuntos menores, pero resolverlos antes deja la cabeza libre para lo importante. También lo son la puntualidad, la higiene y avisar con tiempo si algo cambia.

Estar presente

Un buen encuentro no se mide por cumplir un plan al pie de la letra. Escuchar, prestar atención a cómo está la otra persona y dejar el teléfono a un lado suelen pesar más que cualquier escenografía.

El después también cuenta

Agradecer, despedirse con amabilidad y respetar la privacidad de lo vivido es parte del mismo gesto. Es, además, lo que hace que alguien quiera volver a encontrarse con vos.

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